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Decidir la buena vida

Nuestra calidad de vida depende de nuestras decisiones, y nuestras decisiones son todas emocionales. Es por ello importante la gestión de nuestras emociones ya que influirán en nuestras decisiones y calidad de vida.  Las emociones son todas necesarias y útiles -especialmente aquellas desagradables de sentir- porque nos traen una información valiosísima y podemos convertirlas en nuestras mejores aliadas para nuestro crecimiento y desarrollo personal.

El ampliar nuestra mirada y descubrir alternativas mucho más frescas y saludables, nos facilitará pensamientos positivos y estados emocionales desde donde continuar avanzando.  Dependiendo de nuestro enfoque, dependiendo de en qué fijemos nuestra mirada y del significado que le demos, vamos a desencadenar una secuencia de pensamientos y emociones que nos harán actuar de una u otra manera.

En esta ocasión, me gustaría invitaros a bucear en el inconsciente… Se trata ni más ni menos que de darle luz a la caja negra 🙃

Esta parte sumergida dirige también nuestro enfoque de forma automática sin que nosotros nos demos apenas cuenta  la mayoría de las veces. La caja negra contiene nuestros valores y reglas, creencias, necesidades y la actitud con la que solemos actuar. Es apasionante y sorprendente cuando nos descubrimos y tomamos conciencia. Os pondré algunos ejemplos y también un valioso ejercicio para que lo realicéis tranquilamente desde vuestros hogares cuando os sintáis inspirados.

Tuve una compañera de trabajo que tenía la creencia que ella no podía sacarse el carnet de conducir porque en su casa desde “toda la vida” había escuchado que eso era cosa de hombres. Aunque a lo largo de su vida había tenido oportunidad de conocer mujeres que conducían, no se había replanteado que tal vez esa creencia limitante no era real. Ella se la había tragado sin más. Desde fuera podía parecer fácil y obvio pero para nuestra querida protagonista desmontar dicha creencia y darse cuenta fue acompañado  en primer lugar de asombro, duda y confusión (lo estábamos consiguiendo) y después  un maravilloso “uauuuuuu” liberador ✌. Así que, manos a la obra, pasamos a la acción!!  Con sus casi 60 años mi compañera se apuntó a sus clases de autoescuela con una ilusión que, según ella y sus propias palabras, no experimentaba desde “chiquilla”.

Todos tenemos creencias limitantes que nos hemos tragado sin más y las seguimos manteniendo porque forman parte de nuestra zona de confort o porque ni siquiera imaginamos o nos planteamos que fuera de otra manera: que si “yo no tengo oído para la música”, que si “yo soy torpe para los deportes”, que si “yo no tengo coordinación y bailo con 2 pies izquierdos”, que si “yo soy malísimo para las matemáticas”… y un largo etc… y nos lo hemos creído!!!  Lo malo no es que un profe o padre, tío, crean o piensen de tí esto o aquello, la verdadera putada es que nosotros les compremos la moto y nos lo creamos.

En la mayoría de ocasiones, los sucesos son neutros y somos nosotros los que con nuestros valores, reglas, necesidades, creencias,… interpretamos esa situación o comentario dándole énfasis en algún detalle, obviando otros… En resumidas cuentas, cada persona con su “mochila” da una interpretación diferente ante una misma situación. Desde enfadarse al sentirse ofendido hasta desternillarse de la risa, y esto irá influido por su mapa mental.

Lo importante -desde mi humilde punto de vista- es hacer consciente todo este proceso, darnos cuenta de qué sentimos y por qué. En muchas ocasiones discutimos (pareja, trabajo) no por lo que ha sucedido en el “aquí y ahora” sino porque la situación nos ha hecho conectar con algo que ocurrió en el pasado. El darle luz a la caja negra es la clave para nuestro autoconocimiento, crecimiento emocional y desarrollo personal. Es vital para relacionarnos con los demás de forma saludable, constructiva y enriquecedora. Cabe añadir también que nos aportará un soporte que nos facilitará la comunicación asertiva, la empatía, la comprensión desde el corazón: el amor incondicional.

Ahora, sin más… os propongo el siguiente ejercicio. Se trata ni más ni menos que de una radiografía de valores y reglas. Por un lado, os invito a escribir un listado de 10 valores atrayentes ordenados. Al lado de dicha columna otro listado de 10 valores repelentes. El escribir y el poder visualizarlos en dos columnas, quizás os dé pistas de si se contradicen o se sabotean entre sí. Además, os animo para los 3 primeros valores de cada columna a que escribáis al lado sus correspondientes reglas. La regla responde a “¿Qué tiene que ocurrir para…”? Por ejemplo, si mi valor atrayente nº 1 es  el respeto, su regla sería: “¿Qué tiene que ocurrir para que yo me sienta respetada/o?” o si mi valor repelente nº 1 es la humillación, su regla sería: “¿Qué tiene que ocurrir para que yo me sienta humillada/o?”

Voy a estar -como siempre- encantada de leeros y feliz de aprender con vosotros.

Os doy una pista🧐 que seguro aportará mucho valor al ejercicio (ya me contaréis). El truco está en flexibilizar las reglas de tal modo que nuestros valores atrayentes sean muy fáciles de cumplirse y que los valores repelentes sean difíciles difíciles.

Los 5 primeros que me escribáis, tendréis de regalo🎁 una sesión de 30 min conmigo donde compartir vuestro ejercicio y ampliarlo, consultar dudas,…

También tengo preparado un obsequio 💌 para todo el que se anime a sacar su guerrero y se lance este verano a darse el chapuzón para descubrir el tesoro!  Se trata de una meditación guiada que enviaré a todo aquel que me escriba compartiendo su radiografía de valores además de una devolución que seguro será muy enriquecedora.

Que creéis un día maravilloso, bienvenido el veranito🏖

Con todo mi ❤, este chapuzón refrescante!!🐳 💦 Ánimo guerreros!!💪💪💪

Raquel.

 

 

1 pensamiento sobre “Decidir la buena vida”

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