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¿Desde dónde eliges vivir?

¡Hola! Aquí estoy de nuevo, encantadísima de retomar la rutina del mes de septiembre. Los que me conocéis, ya sabéis que septiembre es mi mes favorito por la sensación de estrenar, de arrancar un nuevo curso con todo lo que ello implica: nuevos compañeros, profes, experiencias, actividades, un sinfín de aprendizajes, sensaciones, olores, su luz, temperatura,… En este año 2018 vuelvo de nuevo con la alegría de la vuelta al cole, pilas recargadas y ganas de comerme el mundo y de contagiaros, si me lo permitís, con nuevos proyectos, sueños y sobre todo, de vivir confiando en la Vida.

Este curso, vamos a continuar aprendiendo acerca de las emociones.

En los talleres del curso pasado aprendimos a través de las adivinanzas qué nos revelaba cada emoción y cómo poder convertir nuestras emociones, incluso aquellas desagradables de sentir, en nuestras mejores aliadas para nuestro crecimiento y desarrollo personal. También nos adentramos en nuestro subconsciente y le dimos luz al comprender cómo nuestras creencias, necesidades, valores, reglas dirigían nuestra mirada y esto, influía inevitablemente en cómo nos sentíamos. Fue sin duda una revolución descubrirnos,  sorprendernos y “darnos cuenta”.

En esta ocasión, dada la fantástica respuesta, me gustaría invitarte a subir un peldaño más. Se trata de conocer los niveles de crecimiento emocional, saber dónde estás tú y dónde están los demás. De esta manera, podrás conocer tu punto de partida y a dónde quieres llegar así como comprender desde el corazón a las personas que nos rodean respetando su propio ritmo evolutivo.

Hay 4 niveles de crecimiento emocional que explicaré muy brevemente a continuación. Nuestro objetivo en cada nivel será transformar los problemas en sueños y reenfocar hacia el siguiente nivel.

El nivel 1 se caracteriza principalmente por la necesidad de dominar y controlar a los demás. En este primer nivel, el sufrimiento es enorme y el desarrollo emocional el más bajo. Aquí solemos ver personas que no comulgan con las normas sociales, que presentan conductas delictivas, consumo de drogas,..

El nivel 2 no concede tanta importancia a dominar y controlar sino a ser el centro de atención pues de lo contrario interpreta que no es amado y sufre rechazo, se siente cuestionado/a, se enfada y sufre mucho. Las personas que se encuentran en este nivel se comportan de forma manipuladora y egoísta, tienden a compararse constantemente, con un sentimiento de rivalidad y celos muy pronunciado. Aquí encontramos personas que no saben formar parte de un grupo (equipo laboral, familia, amigos…) pues necesitan ser el centro.

El nivel 3 aparecen  valores como la compasión, devoción, generosidad, bondad,… Aquí la forma de obtener amor es dando-pero ojo- porque pueden caer en el intrusismo, dominación o incluso violencia en nombre del amor. Las características de este nivel son peticiones excesivas, críticas, culpa, desesperación, nerviosismo y desorganización, entre otras. En este nivel encontramos a personas con una falta de propósito en la vida. Se ocupan de la vida de los demás pero no gestionan la suya propia.

El nivel 4 se define por la toma de responsabilidad en la que uno asume las consecuencias de sus acciones al mismo tiempo que se comprende y perdona a sí mismo y a los demás.

A partir del nivel 4, volveríamos como una espiral al nivel 1, 2,3… pero de forma sana.

En la segunda vuelta del nivel 1 “dominar y controlar” ya no nos centramos en dominar la vida de los demás sino en tomar las riendas de nuestra propia vida, en la segunda vuelta del nivel 2 “ser amados” ya no sería como “centro de” sino como “parte de”, amar a los demás sana y conscientemente, … Y así, sucesivamente 🚀

La receta para ir alcanzando el siguiente nivel es la valentía, la honestidad y el amor propio. Comprender y aceptarnos tal y como somos: maravillosamente imperfectos así como también comprender y aceptar los asuntos que no son nuestros. Gestionar el enfado ante una injusticia por ejemplo y pasar a la acción desde la aceptación y serenidad es sin duda  mucho más efectivo para un rica lluvia de ideas con ingeniosas soluciones. A partir de aquí, cada día querer mejorar, sin auto exigencias ni perfeccionismos, con compasión y comprensión con nuestro propio proceso. Por supuesto, facilita enormemente la tarea mucha alegría, muy poco drama e infinito amor, amor incondicional. Se trata de avanzar, de crecer, de expandirse, de aprender a ser mejor personas y poder dar ejemplo a nuestros hijos/as…  Se trata de vivir con atención plena, en el aquí y ahora, con tranquilidad y confianza en la Vida.

Se trata de coger las riendas de tu vida, adueñarse de tus problemas, de crear, imaginar y soñar cómo mejorarla, darlo todo, el 100% sin miedos ni excusas ni aplazamientos. ¿Cómo? Ya lo sabes: con tu estado mental, con tu actitud.

Se trata en definitiva de pasar a la acción y sacar la mejor versión de tí. De eso, a mi parecer, va la vida, de ser feliz, de ser valiente, de cuidarnos, de disfrutar y también de poner nuestro granito de felicidad en las personas que nos rodean. También de confiar en que tal vez se contagien aquellos con poca claridad de los niveles más bajitos, aquellos que no se dejan ayudar y que por su miedo (orgullo, vergüenza, inseguridades…) se mantienen rígidos y prisioneros de sus viejas creencias y actitudes. ¿Por qué no?  Aún difícil, cualquier cosa puede suceder.

Recuerda que puedes conseguir aquello que te propongas si sacas a tu guerrera/o, diseñas correctamente tu plan de acción y te pones a ello con frecuencia e intensidad… Recuerda que donde va el enfoque va la energía. ¿Desde dónde quieres vivir este nuevo reto? Lo diré de otra manera para aquellos que trabajasteis conmigo el curso pasado: ¿Qué  triada eliges para esta nueva etapa de crecimiento?

Me encantará leerte acerca de los niveles de crecimiento emocional, tanto del tuyo propio como del manejo en  las relaciones interpersonales y la maestría que se necesita en muchas ocasiones.

En cada momento, te garantizo que está todo bien porque cada persona actúa lo mejor que sabe y puede según su nivel de conciencia. Se trata de elegir  ir “en automático”, refugiarse en el hacer y sobrevivir anestesiado y secuestrado por el miedo o elegir el Amor, sentir, vivir con atención plena, con tus 5 sentidos, consciente y feliz. Un dato por si tienes la tentación de la primera opción: no te puedes anestesiar sólo una parte.

Si elegimos enfocar cada problema desde la curiosidad de comprender, desde el reto de cómo resolverlo, desde la gratitud porque es una oportunidad para mejorar y crecer y estamos conectados, escuchamos a nuestro cuerpo, a nuestras emociones todo va a seguir bien porque todo encajará y sentiremos la certeza de cómo actuar.  A partir de aquí, cada vez será más fácil y más divertido diseñar nuestra mejor estrategia. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Espero que te haya aportado valor, resultado útil y gustado 😊

Un cálido abrazo,

Raquel.

 

 

 

 

 

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