Psicología Raquel Parra

¿Te gustaría ganar vitalidad?

¿Te gustaría ganar energía, alegría y tranquilidad?

Ante todo, lo primero, lo más importante para tí,  eres tú, tu tranquilidad, bienestar y felicidad. Sobre todo si de tí dependen pequeñas personitas a las que les tienes que dar lo mejor.

Es por ello doblemente importante cuidarse muy bien y conservar la alegría, energía e ilusión. Por y para tí y los tuyos porque os lo merecéis.

No te quepa duda que te mereces ser feliz, por el simple hecho de haber nacido, te lo mereces y se lo merecen tus hijos/as.

Sí, estoy contigo en que existen personas complicadas, personas con las que es dificil tratar, incluso aquellas con las que es necesario poner límites para proteger y cuidar nuestro preciado espacio.

Pero te diré también, con todo mi cariño, que si en alguna ocasión, te has sentido lastimada, has de saber que en la mayoría de las ocasiones, no es por algo que haya hecho o dicho la otra persona sino porque tú has decidido prestarle más o menos importancia. En cualquier caso, te ha brindado una oportunidad para aprender.

A estas alturas de tu recorrido y si repasas tu experiencia de vida, estarás de acuerdo con que tú y sólo tú decides cómo quieres sentirte, que tú llevas las riendas y eliges a qué le prestas atención y que tú creas tu vida a tu gusto.

Bien es cierto que conforme vamos sanando, creciendo y fortaleciéndonos, cada vez nos afecta menos lo que hagan, digan u opinen los demás.

Y no se trata de que con la edad nos desensibilizemos, sino de todo lo contrario.

A mi entender, no es más que la relación inversamente proporcional entre la confianza y amor propio  y el que nos sintamos más o menos identificadas con o que nos resuene lo que estamos escuchando o que estemos susceptibles, a la defensiva o nos sintamos juzgadas ante ciertos comentarios y gestos de los demás.

Sencillamente, cuanto mayor es la autoconfianza, mayor es también la sensibilidad para apreciar que aquello que en otro tiempo nos hubiera molestado, o incluso hecho perder las formas, ya nada tiene que ver con nosotras, sino con el proceso del otro.

Y ante esto, descansar, sonreir y celebrar nuestros logros por un lado y aceptar y respetar al otro.

Al fin y al cabo, esto va de que sea fácil, de descontracturarse, de fluir, de sentirse bien con una misma y en armonía con los demás, de estar a gusto,  de pasarlo bien y ser feliz.

¿Te ha pasado que tienes cerca alguna persona que no te hace bien y sin embargo permaneces a su lado?

A mí sí, claro y en repetidas ocasiones hasta que aprendí.

¿Que qué aprendí?  Ahí va:

1) “Lo que me molesta del otro, me lo trabajo yo”.  Así de simple.

Te garantizo, que cuando pones límites sanos ganas vitalidad, alegría y tranquilidad.

2)  Que aunque te de miedo o tristeza, en algunas ocasiones, despedirte y soltar  es el camino hacia tí, hacia tu casa.

Además, a esa otra persona a la que tú le explicas cómo te sientes, le estás ofreciendo la oportunidad de un valioso aprendizaje también aunque esto ya no estará en tus manos, dependerá de ella. 

Lo que sí ten por seguro que el dirigirte a ella no para reprocharle ni para discutir, sino tan sólo para hablarle desde tí  es un acto de valentía y generosidad también.

¿Nos dejamos de remilgos y crecemos?

¿Te atreves a explorar y averiguar la verdad?

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Gracias,

Que crees un bonito día.

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